Las fotografías de «antes y después» son el recurso favorito de las agencias de marketing generalistas. En medicina, sin embargo, representan una frontera ética que el especialista de jerarquía no debe cruzar.
La trampa del antes y después
Los códigos de ética de los colegios médicos y las sociedades científicas desaconsejan o sancionan la exhibición de resultados corporales comparativos. Este formato cosifica al paciente, promete implícitamente resultados idénticos para casos disímiles y degrada la consulta médica al nivel de un producto comercial.
Qué genera verdadera autoridad profesional
El colega que deriva y la institución que contrata no buscan fotos efectistas. Buscan criterio:
- Explicar qué factores clínicos contraindican un procedimiento.
- Detallar cómo se manejó una complicación infrecuente según las últimas guías internacionales.
- Fundamentar por qué se eligió una técnica mínimamente invasiva frente a un abordaje convencional.
El criterio clínico convence a los pares; el efectismo visual solo genera desconfianza en el ámbito científico.
